12

La sombra del gigante

Posted by Valentin Gonzalez Guerrero on 12:36
Hace años alguien que se hacía pasar por pirómano me dijo: tarde o temprano todo prende menos el agua. Pero es que hasta el agua se evapora, y si la energía no desaparece y se trasforma da igual porque mi sed no se apaga con vapor ni hielo. Pasa lo mismo con las personas.

Estamos predestinados a perder a las personas que queremos antes de perdernos a nosotros mismos. Lo segundo duele mas que lo primero, y espero tardar muchos años en dar fe de ello, pero también espero poder controlar aquellos factores que dependen de mi para no perder a la gente antes de tiempo.

Me he dado cuenta de que a partir de ciertas edades lo único que le queda a la gente es el afecto de los suyos, sobretodo cuando ya no pueden seguir forjando su autoestima a base de ambiciones personales y sus planes dejan de ser a años vista para pasar a ser diarios.

La falta de comunicación hace mucho daño. Y que poco nos cuesta ver la culpa ajena. Acepto perder a gente a la que considero importante, pero solo si es por causas ajenas o de fuerza mayor. También quiero marcarme un objetivo para sentirme mejor conmigo mismo: no tener que arrepentirme, y si para eso tengo que desprenderme de mi orgullo, miedo o falsa autoestima será la mejor decisión que he tomado. Veo que la única forma de madurar es agachar la cabeza ante cualquier imagen idealizada que haya forjado sobre mi mismo.

No quiero hacer juegos de palabras hoy, solo dar y recibir honestidad, porque hasta la gente que mas presume de honesta envenena sus relaciones con ausencia de la misma.


"Tieni accesa la luce stanotte se qualcuno si è perso, si ritroverà"

Eros Ramazzoti, 2002

12 Comments


Buenos días Técnico en Recursos Humanos: Se necesita mucha madurez para poder llegar a esas conclusiones que desde mi punto de vista son muy acertadas. Desde mi punto de vista tener el afecto de los tuyos, de los que realmente están cerca de tí física o espiritualmente, es algo muy valioso, creo que una de las cosas más importantes que tenemos y a veces no valoramos.

Me han encantado tus razonamientos.

Brisas y besos.

Malena


Querido Sergio:
Me asombra tu madurez, la verdad, pero si me lo permites, te diré que no se madura disminuyendo la imagen de uno mismo. Se madura con la vida, viviéndola que no es poco, sino que es mucho....pues es un camino pedregoso y a veces cruel, pero con llanos repletos de luces y personas maravillosas. La gente se nos va y no siempre podemos evitarlo. Los amigos, aún siendo muy amigos, se nos escapan porque todos evolucionamos, y otros nuevos aparecen...pero ¿ verdaderos amigos? Eso hay que currárselo y mucho, porque para reír siempre hay gente, para llorar, muy poquita. Y sí es cierto que la falta de comunicación es muy dolorosa, es una barrera invisible que sólo puede desaparecer por la voluntad de quien la construye, y de eso tengo experiencia, pues tengo muy cercana una persona, a la que adoro, pero con la que es imposible comunicarme, ya me entiendes,..desde la "tripas", de mis soledades y tristezas, de mis alegrías, de mis logros, de mis miedos, de mi vida en definitiva. La hipersensibilidad nos hace vivir a tope, pero, en mi caso, al menos, que me configura, marca mi existencia para bien y para mal. Oye, eres un hombre tremendamente inteligente y sensible. Chapeau, de esos que ya no existen y por lo que nos morimos las mujeres.....
Mil estrellas de esperanza y alegría
Sherezade


"...Me he dado cuenta de que a partir de ciertas edades lo único que le queda a la gente es el afecto de los suyos, sobretodo cuando ya no pueden seguir forjando su autoestima a base de ambiciones personales y sus planes dejan de ser a años vista para pasar a ser diarios..." Esto es así, Sergio. Pero para mí, es lo extraordinario que tiene lo "único" que realmente merece la pena: los tuyos. Hace poco le comentaba a una amiga mía que no nos enseñan a vivir el día a día, a disfrutar de los momentos; nos ocupan y preocupan con proyectos a años vista, con grandes logros personales y materiales que muchas veces no conseguimos. Pero también es cierto que en este camino, lo importante es tomar conciencia de que sí que hay logros, por supuesto que sí, por pequeños que nos parezcan.
Tomarse un tiempo para meditar, ya es importante: plantearnos lo que somos, aceptarnos como somos y dejar de sufrir y lamentarnos. No hace falta agachar la cabeza. Sí ser humilde y reconocer-se; pero mirando al frente.

Un ejercicio que cuando lo practico, me va muy bien: sonreír, Sergio, cuando nos levantamos y a quien nos quiere y queremos: la mejor manera de empezar y acabar el día.

Un beso muy fuerte. (joerrrr lo que me haces pensar).


Querido Sergio:
Vengo a agradecerte tu comentario en mi entrada "No todo Vale" y, si me lo permites, a decirte que estas concentraciones, para mí, no son forma de hacer política, si no que si son importantes es porque despiertan las mentes y los corazones apáticos, cansados y convencidos de que no se puede hacer más. Y todo esto demuestra que sí se puede y que, además es un derecho de todos reclamar lo que nos corresponde y no dejarnos avasallar; teniendo eso como base, la unión de tantos que sienten lo mismo, la capacidad de unirse desde la esperanza, es algo muy grande.
Con todo mi cariño
Sherezade


Comparto, Sergio, tu comentario en "Incrédula".

Besos.


Hola Sergio, sólo felicitarte por ese descubrimiento que has hecho. No es fácil llegar a este punto que nos muestra el relato. Hay que tragarse mucho orgullo y enterrar ilusiones, además de años, pero l arecompensa merece la pena y el camino por delante, ahora, con esa luz interna, se verá más despejado.

Un abrazo


En realidad lo que verdaderamente importa es ser honesto con uno mismo. No porque hayas de serlo menos con los demás, sino porque la mayoría de los seres humanos olvidamos a veces hablarnos al y con el corazón.
Creo que la edad también es un factor, el idealismo es más propio de la juventud y no es algo malo ya que en muchos casos es el motor que nos lleva a movernos.
En cualquier caso la moderación es la base de todo y la aceptación de lo que la vida nos depara. Nunca podremos saber cual va a ser nuestro destino, entonces... para qué preocuparnos.

Saludos y un abrazo.


La honestidad, Sergio, es la mejor semilla que como civilización podemos cultivar y que no exige arduos esfuerzos, simplemente dejar que aflore lo mejor que todos llevamos dentro, y este relato ambientado en la China antigua explica muy bien cuál es la más bella flor…


Se cuenta que allá por el año 250 a.C., en la China antigua, un príncipe de la región norte del país estaba por ser coronado emperador, pero de acuerdo con la ley, él debía casarse.

Sabiendo esto, él decidió hacer una competencia entre las muchachas de la corte para ver quién sería digna de su propuesta. Al día siguiente, el príncipe anunció que recibiría en una celebración especial a todas las pretendientes y lanzaría un desafío.

Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. Sintió una leve tristeza porque sabía que su joven hija tenía un sentimiento profundo de amor por el príncipe. Al llegar a la casa y contar los hechos a la joven, se asombró al saber que ella quería ir a la celebración y sin poder creerlo le preguntó:

- ¿Hija mía, que vas a hacer allá? Todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. Sácate esa idea insensata de la cabeza. Sé que debes estar sufriendo, pero no hagas que el sufrimiento se vuelva locura.

Y la hija respondió:
- No, querida madre, no estoy sufriendo y tampoco estoy loca. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar por lo menos por algunos momentos cerca del príncipe. Esto me hará feliz.

Por la noche la joven llegó al palacio. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. Entonces, finalmente, el príncipe anunció el desafío:

- Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, esposa y futura emperatriz de China.

La propuesta del príncipe seguía las tradiciones de aquel pueblo, que valoraba mucho la especialidad de cultivar algo, sean: costumbres, amistades, relaciones, etc.

El tiempo pasó y la dulce joven, como no tenía mucha habilidad en las artes de la jardinería, cuidaba con mucha paciencia y ternura de su semilla, pues sabía que si la belleza de la flor surgía como su amor, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido. Día tras día veía más lejos su sueño, pero su amor era más profundo.

Por fin, pasaron los seis meses y nada había brotado. Consciente de su esfuerzo y dedicación, la muchacha le comunicó a su madre que sin importar las circunstancias ella regresaría al palacio en la fecha y hora acordadas sólo para estar cerca del príncipe por unos momentos.

En la hora señalada estaba allí, con su vaso vacío. Todas las otras pretendientes tenían una flor, cada una más bella que la otra, de las más variadas formas y colores. Ella estaba admirada. Nunca había visto una escena tan bella.

Finalmente llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. Después de pasar por todas, una a una, anunció su resultado. Aquella bella joven sería su futura esposa.

Todos los presentes tuvieron las más inesperadas reacciones. Nadie entendía por qué él había escogido justamente a aquella que no había cultivado nada.

Entonces, con calma el príncipe explicó:

- Esta fue la única que cultivó la flor que la hizo digna de convertirse en emperatriz: LA FLOR DE LA HONESTIDAD. Todas las semillas que entregué eran estériles.


Nostálgico, gracias por la historia relatada. Es interesante ver que tarde o temprano, la honestidad es uno de los pilares fundamentales para crear o mantener relaciones duraderas con tus semejantes. Me ha gustado.


Estoy deacuerdo con todos y creo que estás siguiendo el camino correcto para llegar a donde deseas, aunque ahora no te lo parezca.
Podría irte bién, decirle a la vida, lo que el perro le dice al hueso ... " Tú duro, yo, despacio ", aunque en ecosiones, es tan tan grande y pesado que está muy claro que es imposible, pero hay cosas que favorecen, como el tiempo, el amor de los tuyos, el deseo de que las cosas se hagan para bien ...y con tus otros recursos naturales, seguro que sadrás airoso de ello.

Un tierno abrazo,

H.B


Gracias por contestarme, lo cierto es que me ha ilusionado, posiblemente por que este mundo del blog es muy nuevo para mí y no suelo relacionarme con personas sin verlas, me ha costado años. Por otro lado me preocupa tu manera de pensar y eso que no te conozco.Tambien quiero que sepas que necesité todo un día para escoger una contestación relativamente aceptable a tu último escrito.

Crees que todo esto tiene algún sentido que te lo cuente.

Aunque me dava vergüenza explicártelo, he pensado que podría serte de utilidad, también puede ser que no, pero ese es el riesgo que he decidido a cambio.

Un tierno abrazo,

H.B.


Hola Sergio,

Te deseo un día feliz y esperanzador para tus cometidos.

Quiero enviarte un tierno abrazo y de paso, que la buena suerte te acompañe, un factor que en muchos momentos esta fuera de nuestro alcance, pues como muy bien debes saber, a veces favorece al que menos lo necesita.

H.B.

Publicar un comentario en la entrada

Copyright © 2009 Confesiones de un técnico en Recursos Humanos All rights reserved. Theme by Laptop Geek. | Bloggerized by FalconHive.